Posteado por: taniquetil | enero 27, 2009

El bus ateo (artículo de Carlos Goñi Zubieta)

Carlos Goñi Zubieta es un filósofo español al cual me parecieron siempre interesantes sus posturas filosóficas, más aún debido a que uno de sus libros fue la puerta por la cual ingresé al mundo de la filosofia, nueve años atrás.

Mucha discusión trajo la iniciativa de la publicidad atea en buses de Londres, que fue emulada en varias ciudades de Europa. El análisis de Goñi Zubieta es más que acertado.

EL BUS ATEO.

Durante quince días (del 5 al 18 de enero) dos autobuses de Barcelona llevarán publicidad ateísta. Con el lema: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida”, los anunciantes quieren contrarrestar, según afirman, las proclamas religiosas que condenan “la buena vida”.

La campaña ya se llevó a cabo en Londres (“There’s probably no God. Now stop worrying and enjoy your life”), pero desconocemos su resultado. No se ha dicho si aumentó el número de personas que dejó de preocuparse y se puso a disfrutar de la vida, y si Dios dejó de existir tras la cruzada publicitaria. De cualquier forma, no creo que un tal slogan lleve ni a una cosa ni a la otra.

A lo que a mí me ha llevado es a pensar: la primera parte del mensaje, en la existencia de Dios; la segunda, en la forma de vivir la vida.

“Probablemente Dios no existe”. No sé si los publicistas han caído en la cuenta de que si es probable que Dios no exista lo es también que exista. En fin, que están poniendo sobre el tapete, mejor, sobre el lateral de un autobús, un tema lógico y metafísico de primer orden (lo cual, como filósofo, agradezco).

No sé si en la época de Blaise Pascal (1623-1662) había carros con este tipo de anuncios, lo que sí es cierto es que el pensador y matemático francés creó una prueba para demostrar la existencia de Dios basada justamente en la probabilidad. Se trata de su célebre “argumento de la apuesta” (Pensamientos, 233).

Según Pascal todos tenemos que hacer una apuesta sobre la probabilidad de la existencia de Dios. Querámoslo o no, lo hagamos de manera consciente o inconsciente, de forma explícita o implícita, todos jugamos y nos la jugamos en esa apuesta. Podemos apostar cara –y vivir como si Dios existiera–; o cruz –dando la espalda a Dios, como propone el anuncio–. Llegado el día en que se ponen las cartas boca arriba (el día de nuestra muerte), hacemos balance de pérdidas y ganancias: si habíamos apostado cara y ganamos, lo ganamos todo –la felicidad eterna–, pero si perdemos, no perdemos nada. Si habíamos apostado cruz y ganamos, no ganamos nada, pero si perdemos, lo perdemos todo –nada más y nada menos que la felicidad eterna–. Si probablemente Dios no existe –como se lee en los laterales de los dos autobuses–, nos enfrentaríamos en el futuro que a todos ha de llegar a no ganar nada o perderlo todo; si probablemente Dios existe, nos las tendremos con no perder nada o ganarlo todo. El ser humano no puede inhibirse y no apostar, debe hacerlo porque se trata de una apuesta en la que a uno le va la vida. La cuestión no es tanto si se ha jugado bien o no, sino que hay que tomarse muy en serio la apuesta. Quizá a eso nos está invitando esta sorprendente publicidad.

“Deja de preocuparte y goza de la vida”. Suena a hedonismo barato. Parece decir: “No te preocupes por la crisis y sigue consumiendo”, “Deja que tus gobernantes se preocupen por cosas importantes y tú empapúzate a pan y circo”. El argumento es una falacia. Supone demostrado que no se puede gozar de la vida si uno se preocupa de cosas importantes como la existencia de Dios y entre líneas se lee que los creyentes no pueden disfrutar de la vida. Sin embargo, no es así, pues lo propio del ser humano es preocuparse por esas cosas, preguntarse por el sentido de la existencia, por el origen y fin de todo, lo que no quita gozar de la vida. Es más, justamente una vida que se sabe que no se acaba se goza con más intensidad que aquella que se considera definitiva. A muchos gladiadores romanos se les atragantaba la cena libera, la que tomaban antes del combate, justamente por pensar que era la última cena. Tener que disfrutar de algo porque se acaba irreversiblemente deja un regusto amargo, pesimista, que sólo se diluye con el desenfreno y la inconsciencia, como si se quisiera olvidar lo inevitable, como si se quisiera endulzar un veneno letal.

La vida no se disfruta así, sino viviéndola con coherencia. Ni apostar cruz significa darse al rudo desenfreno, ni apostar cara, convertirse en un gazmoño retraído. ¿Has hecho tu apuesta?

*Carlos Goñi Zubieta
Filósofo y escritor

FUENTE: http://www.arvo.net/documento.asp?doc=012334d

Advertisement

Respuestas

  1. Vaya! No sabía que Goñi pensaba de esta manera! La verdad que el argumento de “la apuesta de Pascal” es bastante flojo. Me decepciona Goñi. Pascal apuesta a la existencia de Dios, ¿pero de qué Dios? ¿Cristo, Alá, Zeús, Vira Cocha, Braman, Odín? Todos ellos me exigen cosas distintas. ¿Debo hacer una ofrenda a cada uno para mantener las posibilidades de la apuesta? Pascal estaba encerrado en el europecentrismo en el que vivía su sociedad.
    Por otro lado, apostar a la existencia de Dios para ganar la vida eterna, no significa hacer una apuesta y nada más. Debo cumplir con todas las normas religiosas que me llevarían a ganarme el derecho a la vida eterna. No sea que haga la apuesta y vaya a parar al infierno. Para ganar la vida eterna debo renunciar a muchas cosas de la vida terrena. Y si cuando muero muero. Es decir me muero. ¿Para qué sirvió renunciar a todo eso?
    Saludos

  2. Sin embargo, la apuesta por Dios conlleva un camino de felicidad y también de renuncias, pues tampoco me creo que los ateos la pasan de maravillas en este mundo, al hacer lo que quieran. Conviene revisar la tasa de suicidios por país, sorprenderá ver cuáles llevan la delantera, no son los países con tradición cristiana.

  3. Solo quise comentar mi sorpresa ante el argumento de Goñi, que citó la floja apuesta de Pascal. Su flojedad estriba en la forma de razonamiento totalmente inválida, no en el contenido del razonamiento. Si quiere ser cristiano que lo sea pero no hay razones lógicas o matemáticas para serlo como pretendía Pascal. Justamente si hubiera razones matemáticas para creer, cual sería el sentido o el valor de tener fe. Es un argumento que no tiene de donde agarrarse. Por eso mi decepción por Goñi.
    Mi intención no era demostrar que ser ateo es mejor que ser creyente, o que uno la pasa mejor siendo ateo. Estoy convencido de que eso no influye demasiado, a no ser que seamos fundamentalistas de cualquier bando que sea. Si soy neurótico o psicótico seguramente seré infelíz más alla de que crea o no en Dios, y tendré una mayor probabilidad suicidarme. Pero no si creo o no creo en Dios.
    Lituania, es el país con la tasa más alta de suicidios según wikipedia. El 80% de los lituanos son católicos. Mas allá de que tus estadísticas no coinciden con wikipedia, creo que tu comentario apunta a que los países en que en algún momento sus gobiernos fueron comunistas se registran la mayor alta de suicidios. Pero el hecho de que sus gobiernos hayan sido comunistas no significa que sus poblaciones hayan cambiado de credo. En Rusia misma el porcentaje de ateos es mínimo comparado con el de cristianos, o con otros credos. Por otro lado el indice de suicidios podría deberse a la falta de libertad que han tenido que soportar y a la crisis económica de la cual son responsables los comunistas de ayer y los neoliberales mafiosos de hoy en día. O quizás el porcentaje de suicicios podría atribuirse a lo duro del clima u otros factores. Atribuir la tasa de suicidos a ser “paises ateos” (supuestamente ateos) es arbitrario a no ser que puedas señalar algún estudio científico que lo demuestre.
    Más allá de todo esto, quiero decirte que me parece bien que apuestes tu propia vida a la idea que quieras. Qué seas felíz!
    Saludos

    Novitza

  4. [...] The busiest day of the year was 16 de febrero with 32 views. The most popular post that day was El bus ateo (artículo de Carlos Goñi Zubieta). [...]

  5. Novitza
    La apuesta de Pascal nos revela que compensa apostar por la existencia de Dios, otra cosa es el método que elijas para relacionarte con él. Dependiendo de diversos factores practicas una religión u otra. Cuando hablamos de Dios nos referimos al acto puro, al absoluto. Lo puedes llamar Dios, Alá, Odín, o como si quieres llamarlo X.
    No creo que ese argumento pues, apoye demasiado tu tesis de considerar flojo el argumento de la apuesta de Pascal.

    Obviamente, apostar por la existencia de Dios te compromete, incoherente serías si no. Para seguir los preceptos de una religión, debes dejar de lado algunas cosas terrenas. Visto así la religión parece un conjunto de censuras, y no lo es. Cuando realmente comprendes el sentido verdadero de la religión, al menos, en mi caso, de la católica, verás que esas “prohibiciones” no son más que incoherencias para quien piensa según se indica, y que ese pensar no es gratuito, sino que está sólidamente estructurado.

    Renunciar a todo eso, como dices tú, no sirve de nada en el caso de que Dios no exista. Pues bien, no creo que sea así, pues conduce tu libertad a un camino cada vez más ancho. Por si esto no lo entendieras, lo enfoco desde otro lado. ¿Qué hay de malo, a pesar de que Dios no exista, en seguir unos preceptos moralmente correctos?

    No creo pues, que el pensar de Carlos Goñi te pueda parecer decepcionante.

    Un saludo


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Categorías

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.